La historia detrás de Selva Dulce: amor, tierra y café
Hay marcas que nacen de una hoja de cálculo. Y hay marcas que nacen de una historia de vida. Selva Dulce es de las segundas: nació de un amor que muchos creyeron imposible, de una finca en medio de la naturaleza y de más de cuatro años de trabajo sembrado grano a grano.
Se conocieron en un set de grabación
Kathy Sáenz y Sebastián Martínez se conocieron en 2005 durante la grabación de 'Juegos Prohibidos' para RCN Televisión. Dos personas que venían de mundos distintos, con circunstancias complicadas y una diferencia de edad que el mundo no tardó en convertir en escándalo. Nadie daba un peso por ellos. Ellos apostaron de todas formas.
Un amor que se construyó en silencio
Al principio, se encontraban en cafés de Nueva York, lejos de las cámaras. Esa intimidad alrededor de una taza de café se convirtió en el primer lenguaje de su amor. Con el tiempo se casaron, tuvieron a su hijo Amador y construyeron uno de los hogares más estables y queridos de la farándula colombiana.
La búsqueda de algo propio
Tenían éxito, proyectos, reconocimiento. Pero querían algo más: un propósito compartido, algo que naciera de los dos y conectara con lo esencial. Empezaron a buscar tierra. Vieron lotes en zonas de moda, lugares donde se compra por inversión, y ninguno les habló al corazón.
Hasta que llegaron a Moniquirá, Boyacá. Tierra de guayaba, bosque selvático y campesinos cafeteros. La finca era sencilla. No tenía nada de lujoso. Pero cuando la pisaron, supieron.
El tipi y la reconexión
Montaron un tipi. Se bañaban en la quebrada. Vivieron temporadas sin las comodidades de la ciudad. Y en ese proceso de volver a lo básico, redescubrieron algo que el ruido de la vida moderna les había ido borrando: la paz de estar presentes, juntos, en silencio.
Allí sembraron su primera mata de café. No lo sabían entonces, pero estaban plantando la semilla de Selva Dulce.
Un café con rigor y alma
Para hacer el café bien, buscaron al mejor. Juan Vélez Zuluaga, maestro catador y una de las referencias más importantes del café colombiano, se convirtió en su asesor. Cada fase del cultivo —siembra, cosecha, beneficio, secado, tueste— fue diseñada con el rigor que el café de especialidad exige.
Selva Dulce hoy
Cuatro años después de esa primera semilla, Selva Dulce es un café de especialidad con Score Q-Grader de 86.5, cultivado a 1.800 metros de altura, con notas de frutos del bosque y proceso honey. Es, literalmente, amor hecho café.
Y lo más importante: Kathy y Sebastián siguen yendo a su finca, siguen mirando sus plantas, siguen viviendo la historia que le da sentido a cada bolsa.
